El pasado 15 de marzo, tuvimos la primera toma de contacto con el problema que
nos ocupa: el Barranco de Santos. En esta ocasión, recorrimos parte de su
trazado realizando una inspección superficial en la que salieron a la luz
numerosos problemas.
En primer lugar, pudimos observar
que el lecho del barranco, cubierto por grandes bloques de cemento durante la rehabilitación,
se encuentra cubierto por piedras y sedimentos. Algunas de estas piedras son de
tamaño considerable. A la derecha de la
fotografía podemos observar un ejemplar de Nicotiana
glauca, una planta introducida considerada invasora en Canarias. ¿Desde cuándo
existe esta especie en el barranco? ¿Está su presencia relacionada con los
abundantes sedimentos?
Nótese la gruesa capa de
sedimentos sobre la que, incluso, crecen plantas. El agua, aunque escasa, se
estanca por la inexistencia de un canal despejado.
El tamaño de algunas de las
piedras es considerable. El impacto es, también, paisajístico, pues el barranco
da la impresión de estar abandonado a pesar de que la inversión reciente en el
ha sido enorme. A esto contribuye, además, el estado de ciertas construcciones
como el puente que aparece en la imagen. A pesar de tratarse de una
construcción histórica, podría estar en mucho mejor estado.
¿Es el diseño del edificio del
TEA (Tenerife Espacio de las Artes), el más adecuado para una construcción
situada junto al histórico Museo de la Naturaleza y el Hombre? En nuestra opinión,
aunque no se trate de un edificio “feo”, el estilo arquitectónico del TEA y sus
alrededores suponen una ruptura con el paisaje urbano circundante.
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